Tercer delirio de grandeza: el bullying.
En mi caso, la entrada más difícil de hacer. Probablemente, el más complejo de todos. No solo por la situación en sí, sino por todo lo que ocurre a nivel interno. En este caso, hablar de “delirio” implica distinguir dos formas distintas de entenderlo, siempre desde un sentido metafórico. Por un lado, aparece un primer “delirio” en la víctima: la necesidad de imaginar una realidad diferente a la que está viviendo, casi como un mundo idílico que se aleja de lo que está sufriendo. No se trata de negar lo que ocurre, sino de generar un espacio mental en el que refugiarse, un lugar donde poder sentirse seguro, valorado o simplemente fuera del alcance del daño. Este tipo de construcción no es negativa en sí misma. De hecho, puede funcionar como una estrategia de protección emocional. Imaginar que las cosas pueden ser distintas, o que uno mismo puede llegar a ser algo más, permite sostener situaciones que, de otro modo, resultarían difíciles de soportar. Sin embargo, existe otra forma de “d...



